LA COMUNICACIÓN HUMANA EN TIEMPOS DE LO DIGITAL

 

 

Gabriel Pérez Salazar1

 

 

El objeto de estudio de las Ciencias de la Comunicación está dado por todos aquellos procesos sociales en los que, como Ferrer (1997) sugiere, hay una puesta en común. Sin embargo, como lo evidencia la mayor parte de los trabajos que integran el cuerpo teórico de esta disciplina, históricamente se ha privilegiado un área muy específica en lo que esto ocurre: los llamados medios de comunicación de masas (televisión, cine, radio, prensa, etcétera).

López Veneroni (2005) ya lo había señalado con todo rigor: a causa de este sesgo conceptual muchos de los actos comunicativos que ocurren todos los días, entre todos nosotros, se encuentran fuera de lo que se ha estudiado en torno a la comunicación. Así, la comunicación a nivel interpersonal que, a fin de cuentas forma el elemento constituyente y fundamental de la sociedad, estuvo durante muchos años fuera del interés de quienes investigaban y —más grave aún— enseñaban en las universidades.

En la actualidad, a pesar de que persiste un notorio interés en lo que durante muchos años se ha identificado como comunicación de masas —término en sí mismo bastante discutible, por las implicaciones ideológicas que posee la noción dada por dicha masa— han sido propuestas diversas teorías que empiezan a equilibrar un poco la situación. Destaca por la trascendencia de sus postulados en términos socio-relacionales, la línea de la comunicación intersubjetiva, que es la base en la que se sustenta este libro.

El punto de partida no podría ser más pertinente. El ser humano se ubica en una posición que es única. El ejercicio de la comunicación se encuentra inevitablemente sujeto a dicho posicionamiento. El discurso revela mucho más de lo que se expresa, es decir, cada persona posee un contexto, una situación y una intención que no se encuentra en nadie más. Su proceso formativo —formal e informal— pasa por un intrincado enramado de modelos familiares, de pares, de figuras de poder y de otros referentes que, sin demeritar en lo más mínimo la libertad y la agencia, influyen en lo que se cree, lo que se dice y, en esencia, lo que se es y cómo se expresa ante los demás.

Resulta por lo tanto fascinante reiterar que la comunicación se convierte en la única forma posible de interacción, en una especie de conector entre tales individualidades y pensamientos singulares e irrepetibles. De esta manera, el acto comunicativo es, como lo sugiere Luhmann (1998), la operación que permite la existencia de todo sistema social.

A grandes rasgos y dicho de manera por demás simplificada, éste es el asunto central de la comunicación intersubjetiva: el estudio de las formas en que los sujetos se relacionan entre sí mediante diversas maneras de comunicación, que son de naturaleza tanto verbal, como no verbal —gestos, proxémica, etcétera—, y que ubican a cada uno de ellos en una posición única de valoraciones, interpretaciones y formas de entender al mundo y a los demás.

Fátima Fernández Christlieb (2013) abre de esta forma el primer capítulo de los tres que componen La comunicación humana en tiempos de lo digital: con un repaso de algunos asuntos centrales en torno a la comunicación intersubjetiva, en los que podemos observar la marcada influencia que tiene la psicología en esta corriente. Acudiendo a notables autores como Norbert Elias, Erich Fromm y Carl Jung, entre muchos otros, delinea discusiones fundamentales sobre cómo el ser humano establece en todo proceso comunicativo una representación de sí mismo ante los demás, que se convierte en una mediación, una suerte de interface psicosocial.

Las implicaciones no podrían ser más trascendentes. Así como en la física moderna se ha establecido que nada realmente toca nada2, algo similar ocurre en la interacción social: nadie, al menos no en su esencia, interactúa con nadie más de manera directa, sino sólo a partir de dichas estructuras relacionales.

Similar, pero no reiterativo, es el recorrido que Marco Antonio Millán Campuzano elabora en relación con la intersección de la comunicación interpersonal y la intersubjetiva. En él, el sentido se construye a partir de un para qué en relación con la comunicación, el cual el autor devela sin tapujo alguno: para seguir siendo, a partir del acuerdo. Sustentado en Habermas, Millán Campuzano desarrolla un planteamiento que no podría ser más importante en términos sociales: las estrategias que implica la comunicación intersubjetiva, hacia el logro de formas de relación, donde lo común sea motivo de consenso.

El conflicto es inherente a toda forma de organización social y ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda su historia. A pesar de que, como recientemente se ha argumentado (Tirado y Gálvez, 2007), puede contribuir a la evolución y renovación en la sociedad, hay ocasiones en los que el conflicto alcanza niveles de violencia inaceptables desde toda perspectiva. Ésta es precisamente una de las posibilidades prácticas de la intersubjetividad que pueden desprenderse a partir de los planteamientos de Millán: el diálogo constructivo que, reconociendo las diferencias, lleve a otros niveles de relación, en los que la violencia se convierta en la excepción y no la generalidad.

El trabajo de Marta Rizo guarda una notoria integración con el de Millán Campuzano y de Fernández Christlieb. A diferencia de otros libros, en La comunicación humana en tiempos de lo digital hay un diálogo entre sus autores, sobre todo en el tercer capítulo. Luego de ahondar en los antecedentes teóricos que sustentan la comunicación intersubjetiva, Rizo se centra en la esencia colectiva del ser. Apoyada en Husserl y Schütz, y retomando ideas centrales de Millán y Fernández, el planteamiento general de esta autora gira en torno a cómo el ser humano es a partir de su relación con los demás, de su pertenencia y participación en lo que es de interés común.

De esta forma, subyace en Marta Rizo una idea que implica una gran responsabilidad: si se es en función de la relación con el otro, este ser que trasciende del yo al nosotros lo hace con una serie de derechos fundamentales, pero también deberes cívicos ineludibles. La colectividad, este contexto socio-cultural del que habíamos hablado anteriormente y del que el sujeto es parte desde su nacimiento, no es sino lo que hemos hecho a partir de nosotros mismos. Así, la intersubjetividad no implica en el entorno una relación unidireccional en la que el sujeto es moldeado, sino una en la que a partir de múltiples vías, el sistema termina por constituirse a nuestra imagen y semejanza. La sociedad no es sino lo que hemos hecho de ella en el pasado, así como lo que podemos hacer con ella en el futuro.

Cierran cada uno de los tres autores de este libro, con un breve acercamiento a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, particularmente, en lo que toca a un conjunto de plataformas, conocidas popularmente como redes sociales. Con la intersubjetividad como marco interpretativo, el acercamiento es anecdótico en el primer capítulo, profundamente provocativo en el segundo —al negar tajantemente que haya en estos espacios auténticas relaciones intersubjetivas que lleven a la acción consensual y racional— y exploratorio de las posibilidades que la mediación implica en lo espacio-temporal, en el tercero.

Este libro deja abiertas una enorme cantidad de líneas de discusión en torno a la intersubjetividad y las relaciones que se establecen en la virtualidad. Es una invitación al diálogo académico y a la profundización en lo que se alcanza apenas a delinear como un problema de investigación que se debe seguir trabajando en el futuro.



Referencias

Ferrer, E. (1997). Información y comunicación. México: Fondo de Cultura Económica.

Fernández, F.; Millán, M. A. y Rizo, M. (2013). La comunicación humana en tiempos de lo digital. México: UAM/Juan Pablos Editores.

López, F. (2005). La ciencia de la comunicación. Método y objeto de estudio. México: Trillas.

Luhmann, N. (1998). ¿Qué es comunicación? En J. Beriain y J. L. Iturrate (Eds.). Para comprender la teoría sociológica. Pamplona: Verbo Divino.

Tirado, F. y Gálvez, A. (2007). Positioning Theory and Discourse Analysis: Some Tools for Social Interaction Analysis. Qualitative Social Research, 8(2).

 

 

Notas



1 Profesor-investigador en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma de Coahuila / gabrielperezsalazar@gmail.com.

2 Al menos no a nivel atómico. Se ha comprobado que cuando dos objetos están en contacto, las cargas atómicas impiden que haya un auténtico contacto. Dado el mutuo rechazo que ocurre en este nivel, hay siempre un vacío infinitesimal entre toda materia.