Sgró Ruata: Sexualidad, activismo conservador y redes socio-digitales

Sexualidad, activismo conservador y redes socio-digitales

Sexuality, Conservative Activism and Socio-digital Networks


Palabras clave:

Keywords:


Introducción1

Desde hace décadas los movimientos feministas y por la diversidad sexual vienen realizando una acción política para incidir en el espacio público y poner en discusión los sistemas de poder heteronormativos. Entre otras, las demandas por el reconocimiento y ampliación de los derechos sexuales y reproductivos es una de las vías que avanzó en distintos países latinoamericanos. El ingreso en las agendas parlamentarias de asuntos como educación sexual, aborto, matrimonio igualitario, identidad de género, puso en evidencia, al mismo tiempo, la movilización y mayor visibilización de sectores en oposición a estas demandas (Vaggione y Mujica, 2013). Este activismo conservador viene siendo analizado por distintos estudios en conexión con la presencia de la religión en el espacio público donde la jerarquía católica y luego algunas iglesias evangélicas son estudiadas como actores centrales (Campos, 2018) así como ciertas organizaciones provida y profamilia alineadas explícita o implícitamente con doctrinas religiosas (Morán et al., 2015).

Ahora bien, de manera más reciente se está dando un viraje signado por el crecimiento de estudios que colocan en el centro del análisis el fenómeno de la movilización conservadora y la politización de la sexualidad. Esto responde en cierto modo a la necesidad (evidenciada por trabajos antecedentes) de complejizar el fenómeno en sus vinculaciones con lo religioso, lo secular y lo político (a nivel conceptual) y en sus renovadas estrategias de incidencia en el espacio público para defender su agenda (al nivel de la praxis) (Morán et al., 2019).

En esta dirección consideramos que, así como el ciberfeminismo2 es un movimiento que reconoce la potencialidad de las redes digitales para el posicionamiento en el espacio público (Benítez-Eyzaguirre, 2019), las redes socio-digitales y la cartografía tecnológica en general habilitada por Internet también es utilizada por el activismo conservador para ingresar al debate público, defender su agenda y los sentidos que la sostienen (cuyos ejes son las definiciones de vida desde la concepción hasta la muerte natural y de familia heterosexual reproductiva).

Por esta razón, nos proponemos indagar el uso de las redes socio-digitales por parte del activismo conservador como una de las aristas renovadas de este activismo en el campo de la sexualidad en la actualidad. En especial, se exploran las acciones y argumentaciones puestas en circulación pública en las redes socio-digitales en momentos concretos de debates por los derechos sexuales y reproductivos en Argentina. De manera que se seleccionaron dos contextos relevantes: el matrimonio igualitario (2010) y la despenalización/legalización del aborto (2018). Estos contextos particulares son utilizados como momentos clave para la observación de prácticas desplegadas en entornos virtuales por los sectores de oposición a los derechos sexuales y reproductivos.

Así, abrimos lecturas analíticas que se desprenden de los contextos estudiados y que las organizamos en tres dimensiones emergentes del análisis: (1) insistencias de sentido, (2) contradiscursos y (3) disputas por la captura del sentido. Estas dimensiones no son exhaustivas ni excluyentes, pero nos permiten caracterizar esta faceta de la movilización conservadora en el campo de la sexualidad.

En este trabajo, se considera como supuesto que la transformación sociopolítica cultural de los órdenes heteronormativos implica también analizar los modos en que se despliega la resistencia a estas transformaciones. Sobre estas bases, nuestro análisis apunta a reflexionar sobre la presencia del activismo conservador en los entornos digitales considerando la posibilidad de pensarlo como un fenómeno en sí mismo que podría denominarse ciberactivismo conservador.

Metodología

Se trata de un estudio cualitativo basado en el diseño metodológico de un dispositivo que combina distintas técnicas para la recolección y el análisis de los datos. Este dispositivo comprende cinco grandes etapas progresivas (ET) de trabajo con el material, signadas por un conjunto de operaciones y criterios de selección.

En primer lugar (ET 1), se realizó la selección de dos casos concretos de debate sobre los derechos sexuales y reproductivos en Argentina: el debate sobre matrimonio igualitario (2010) y el debate sobre interrupción voluntaria del embarazo (2018). En este diseño de investigación estos se posicionan como “contextos relevantes” para el problema de estudio (Vallés, 1999). De allí que el recorte temporal para la recolección de datos se decidió en torno a estos contextos. Específicamente los periodos seleccionados coinciden con el debate de los proyectos de ley en el Congreso de la Nación: para el caso del matrimonio igualitario desde el mes de marzo de 2010 (ingreso del proyecto en Cámara de Diputados) hasta el mes de julio (discusión del proyecto y aprobación en Cámara de Senadores). Para el caso de interrupción voluntaria del embarazo, desde el mes de marzo de 2018 (ingreso del proyecto en Cámara de Diputados) hasta el mes de agosto (discusión del proyecto de ley y rechazo en Cámara de Senadores).

Asimismo, ambos contextos comparten características clave que son consideradas por el diseño metodológico para su selección: por un lado, en ambos periodos de debate parlamentario se trató de la primera vez que los proyectos logran llegar a las sesiones de votación en las Cámaras parlamentarias. Esta característica precipita las acciones y los argumentos puestos en circulación pública por los sectores que se oponen a las reformas legales lo cual hace que estos contextos sean instancias privilegiadas de observación. Por otro lado, en ambos contextos se programaron espacios formales para la participación de la sociedad civil.3 Esto es, en el matrimonio igualitario las comisiones legislativas encargadas de discutir el proyecto de ley decidieron trasladar las reuniones de comisión a distintas provincias argentinas4 habilitando un tiempo para que distintos actores manifiesten su posición frente a los legisladores. En interrupción voluntaria del embarazo se planificaron reuniones informativas con participantes de la sociedad civil invitados por el cuerpo legislativo para que manifiesten su posición frente a la legalización/despenalización del aborto.

De manera que el periodo que transcurre en paralelo a los debates de las propuestas de reforma legal en el Parlamento es el utilizado como criterio de recorte temporal para la recolección de los datos en los que se basa este estudio.

En segundo lugar (ET 2), se realizó una observación de las exposiciones realizadas en las instancias de participación de la sociedad civil programadas en cada contexto. El material de observación fueron las versiones taquigráficas publicadas por las comisiones legislativas del Congreso de la Nación. Producto de esta observación se construyó una ficha de registro basada en las organizaciones y agrupaciones que se presentaron en estas instancias para manifestar su oposición al matrimonio igualitario y al aborto. Posteriormente, se realizó una búsqueda de estas organizaciones en Internet en la que se registraron noticias, eventos y documentos publicados. En esta etapa, surge el interrogante vector de este estudio: el uso de las redes socio-digitales por parte del activismo conservador dado que, al iniciar la búsqueda de las organizaciones en Internet (páginas web, blogs, páginas de Facebook y otras redes), se encontraron nuevos sitios (diferentes a los de las organizaciones utilizadas como criterio de búsqueda). A partir de esta etapa se decidió realizar un seguimiento de las páginas en Internet (no de las organizaciones como se había planificado en un principio). La circularidad de este proceso en términos metodológicos también implicó una reconstrucción de la ficha de registro orientada, desde esta etapa, al relevamiento de información en diferentes sitios de Internet lo cual, en paralelo, permitió observar los materiales publicados durante el periodo seleccionado (criterio de recorte temporal, ET 1).

En tercer lugar (ET 3), se utilizó de base un muestreo por bola de nieve que permitió identificar los sitios de Internet en los que se concentraron las acciones en oposición en los contextos seleccionados. Luego se utilizó un criterio de muestreo estratégico (Ruiz Olabuénaga, 2003) para seleccionar los sitios de Internet. Como resultado de estas operaciones, se identificaron y seleccionaron los siguientes:

  1. Matrimonio igualitario

    • Argentinos por los Chicos (AxC) / página de Facebook / cuenta Twitter

    • Argentinos Alerta (AA) / página Facebook

    • Salvemos la Familia (SF) / página web

    • Foro Vida y Familia (FVF)/ página web

    • Familias Argentinas (FA)/ blog

    • Actitud Jóvenes Provida / blog

  2. Interrupción Voluntaria del embarazo

    • Unidad Provida (UP) / página web / página en Facebook / cuenta Twitter

    • Frente joven (FJ) / página web /página en Facebook/cuenta Twitter

    • Fundación Más Vida (FMV)/página en Facebook

    • Nadie Menos (NM)/ página en Facebook/cuenta Twitter

    • Provida Argentina (PA)/página en Facebook

    • Salvemos las dos vidas/página en Facebook

Sobre esta selección, se realizó un seguimiento de los materiales compartidos o publicados: fotografías, memes, gráficas, videos, campañas, documentos. Como parte de una decisión metodológica, los materiales no se organizaron por los sitios de procedencia sino por el tipo de material recolectado (aun cuando se registró el lugar de procedencia, el enlace, etc.). Otra decisión metodológica conectada con la anterior es que no se archivó un mismo material en el caso de que fuera compartido en más de uno de los espacios de Internet. Se consideraron estas decisiones en tanto el objetivo de este estudio focaliza en el uso de las redes socio-digitales a partir de la observación de las acciones y argumentaciones puestas en circulación pública por los sectores de oposición.

En cuarto lugar (ET 4), se construyó una base de datos con el material recolectado con el propósito de seleccionar el corpus analítico. En esta dirección se utilizó un criterio de codificación temática con el que se clasificaron los materiales recolectados. Esta operación implica un filtro en el material de observación, es decir, producto de esta codificación temática solo quedaron seleccionados aquellos materiales que hicieran conexión con el tema en debate (como tema principal y no como tema secundario). El corpus analítico quedó compuesto por 10 registros audiovisuales, 50 registros de imágenes (iconográficas, fotográficas, viñetas) y 13 registros de convocatorias (afiches, documentos).

En quinto lugar (ET 5), sobre el material seleccionado en la etapa anterior (ET 4), se realizaron operaciones para el análisis de los datos recopilados. Una primera operación signada por la codificación de los materiales en dos grandes grupos: acciones y argumentos. En tanto clasificación analítica esta operación de codificación puede solaparse en un mismo material de observación. Asimismo, se utilizó la codificación atendiendo a lo emergente, es decir, deviene de la información contenida en los materiales de observación. El criterio de asignación del código ‘acciones’ comprende campañas, marchas, eventos. El criterio de asignación del código ‘argumento’ comprende los temas emergentes en los materiales (se trata de un código abierto). Con estas primeras operaciones de codificación se confeccionó un registro que sintetiza: materiales (enumerados), tipo de soporte (video, gráfico, textual, etc.), tipo de material (afiches, imágenes de perfil, viñetas, etc.), contexto de aparición (matrimonio igualitario-interrupción voluntaria del embarazo), temas emergentes (criterio inductivo), observaciones (notas de campo).

Luego se realizaron operaciones de categorización. Las operaciones de categorización implican la agrupación de los códigos para organizarlos según su relevancia que, en este caso, se consideró según la reiteración de los códigos. Seguidamente, se realizaron lecturas de reajuste de las categorizaciones asignadas (criterio metodológico de lectura circular).

Desde el enfoque planteado para el análisis de los datos se considera una distinción central y es la diferenciación entre lo material y lo discursivo. Esta es una distinción metodológica- conceptual que implica considerar analíticamente lo textual (oral, escrito, audiovisual, gráfico) como materialidad o superficie material significante. El discurso implica una

constelación de significados, como estructura abierta, incompleta y precaria que involucra el carácter relacional y diferencial de los elementos y la posibilidad de construir los significados, que puede ser analizado en el plano paradigmático y sintagmático […] accesible por su relación con otros discursos y cuya identidad puede ser accesible mediante el análisis del uso (Buenfil, 1994, p. 10).

Esta distinción metodológica-conceptual es el supuesto transversal de la ET 5 (análisis de los datos). Se trata de un dispositivo de interpretación que combina técnicas de análisis de contenido y análisis discursivo desde un enfoque sociológico. Por un lado, el análisis de contenido permite el ingreso o la aproximación al material de carácter más descriptivo (esto se conecta con las operaciones de codificación). Sobre esta base se realizó el análisis discursivo (esto se conecta con las operaciones de categorización) como proceso interpretativo que desde el enfoque sociológico (Alonso, 1998) implica la relación del texto con el contexto de producción, con la emergencia o cristalización de sentidos que lo atraviesan.

Con estos supuestos y como resultado de las operaciones metodológicas, se definieron las categorizaciones que denominamos ‘insistencias de sentido’, ‘contradiscursos’ y ‘disputas por la captura del sentido’. En definitiva, el propósito central de este trabajo surge de las dinámicas sociales y políticas que se produjeron en contextos de politización de la sexualidad. En estas dinámicas, se observó una de las facetas renovadas del activismo conservador que definimos como ciberactivismo dada su presencia en Internet a partir del uso de las redes socio-digitales en pos de defender su agenda. Precisamente, las categorizaciones que presentamos se entienden como estrategias del ciberactivismo conservador en términos de acciones y discursos (campo de sentidos).

Espacio público: politizar la sexualidad

Para delinear el fenómeno del ciberactivismo conservador como una de las renovadas facetas de las movilizaciones en oposición a los derechos sexuales y reproductivos y a los movimientos feministas y por la diversidad sexual se ponen en juego tres dimensiones conceptuales: (1) el espacio público como escenario de disputas, (2) la movilización conservadora como fenómeno político social y (3) las redes socio-digitales como punto de encuentro de los anteriores.

El espacio público es relevante para este trabajo porque nos interesa abordar la oposición a los derechos sexuales y reproductivos a partir de las acciones y discursos puestos en circulación pública por estos sectores. También porque en el campo de la sexualidad implica desandar ciertas dicotomías como privado/público que se reconstruyen con la participación de distintos actores en la definición de los asuntos comunes politizando justamente esas dicotomías tal y como lo evidenciaron los estudios de género y feministas (Pateman, 1996; Benhabib, 1990; Wittig, 2006).

En esta dirección, nos situamos en la línea planteada por Caletti (2006, 2007) y Fraser (1997, 2020). Partimos de la base planteada por Caletti (2007, p. 54) donde lo público se inscribe como “una instancia privilegiada de articulación entre la subjetividad y la objetividad sociales” como “usina” de condición de sujeto. De manera que, desde como lo entendemos, el espacio de lo público es donde los sujetos se hacen visibles, la sociedad se autorrepresenta y esta característica fundamental es la que habilita también la constitución de sujetos particulares o sociales como sujetos políticos. Así, la sexualidad como asunto público supone su ingreso en el espacio del litigio entre dicentes por la representación de lo común y el “decir” en lo público supone el haberse reconocido como sujeto de intervención política (Caletti, 2006, p. 19). Por lo tanto, implica el campo de las luchas políticas donde los actores ingresan a disputar regímenes de sentido vía discursos o acciones. De allí que consideramos una noción de lo público que subordine una interpretación centrada en la contraposición público-privado para situarla en el territorio de la política.

De hecho, siguiendo a Fraser (1997, p. 23) no hay definiciones fijas ni fronteras naturales dadas a priori sino lo que será o deber ser considerado como de interés común se define por la confrontación discursiva. De manera que “dentro” de lo social se encuentra “...una pluralidad de maneras que compiten por hablar acerca de las necesidades” (Fraser, 2020, p. 216) y la interpretación de esas necesidades puede pensarse como un campo de batallas en el que quienes participan “compiten por lograr la hegemonía de sus interpretaciones como necesidades sociales legítimas” (p. 227).

Los movimientos feministas y por la diversidad sexual justamente politizan la sexualidad cuestionando los órdenes heteronormativos que inscriben la heterosexualidad reproductiva como naturaleza universal, implican estructuras y relaciones de poder que constituyen un entramado de subordinaciones sustentadas en la diferenciación biológica de los sexos binarios, sostienen un poder patriarcal en el que, por ejemplo, las mujeres se asocian de manera natural con la maternidad (Nari, 2005). En definitiva, se trata de llevar al centro del debate público el cuestionamiento de los supuestos universales y naturales que operan como sostenedores de determinados modelos fundados en binarismos (sexo/género, varón/mujer; femenino/masculino, entre otros), en la “heterosexualidad obligatoria” (Rich, 1985) o el “pensamiento heterocentrado” (Wittig, 2006). Parafraseando a Weeks (1998, p. 30), la sexualidad es producto de la lucha y acciones humanas, no un hecho dado.

De este modo, la sexualidad comprende significaciones que se materializan en instituciones explícitas como el derecho e implícitas como las normas morales compartidas por el sentido común naturalizado. Estas significaciones atraviesan las prácticas y discursos puestos en circulación pública por los actores que participan en las luchas por el establecimiento de órdenes de sentido buscando la fijación de esos sentidos (Fraser, 1997).

Así, en la lucha por la “interpretación de las necesidades” (Fraser, 2020) en el espacio público que, como dijimos, implica ingresar al espacio de litigio entre dicentes por la representación de lo común (Caletti, 2006), surgen también reacciones conservadoras que adquieren visibilidad y pasan a conformar el campo de las luchas políticas.

Es en las movilizaciones conservadoras que se ubica este estudio. Ahora bien, a nivel conceptual las denominaciones que se utilizan para identificar a los sectores en oposición a los movimientos feministas y por la diversidad sexual o a la ampliación y reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos no son homogéneas. Como lo indica la literatura, se utilizan distintas denominaciones tales como conservadurismos, neoconservadurismos, antiderechos, fundamentalismos religiosos, neoactivismo conservador, entre otros. En este trabajo optamos por la denominación ‘conservadores’ siguiendo la orientación de algunos estudios vinculados a procesos de politización de la sexualidad en América Latina (Vaggione y Mujica, 2013).

En esta línea, el campo de estudios en el que se ubica nuestra problemática, en general, puso de relieve a las Iglesias y las organizaciones alineadas a ellas dando cuenta de la relevancia de la intervención de estos actores en los procesos de politización de la sexualidad en defensa de un orden sexual heteronormativo. Así, la jerarquía católica y algunos sectores de las iglesias evangélicas se analizaron como actores centrales en oposición a las demandas por la ampliación y reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos. También, estudios profundizaron el activismo conservador mostrando que a las iglesias se suman organizaciones civiles provida/profamilia alineadas a los principios doctrinales (Morán y Peñas, 2016). De hecho, los cruces entre instituciones religiosas y organizaciones civiles fueron conceptualizados como un conservadurismo político-religioso que ingresa al espacio público para defender el orden sexual fundado en la familia natural heterosexual-reproductiva y la vida definida desde la concepción hasta la muerte natural (Maier, 2010; Collignon, 2011). Más recientemente se acrecentaron estudios que analizan las movilizaciones “en contra de la ideología de género” (Rosado, 2015; Rondón, 2017) para comprender las movilizaciones en oposición. En base a estos estudios, lo religioso es una dimensión importante del activismo conservador que en lugar de retrotraerse al ámbito de lo privado como lo vaticinaron las teorías de la modernidad, opera en el espacio de lo público (Casanova, 2000).

Ahora bien, en muchos casos esta oposición articulada no logró impedir las demandas de movimientos feministas y por la diversidad sexual y su paulatino ingreso en las agendas legislativas de distintos países de la región. Esto tuvo su traducción en el rediseño de estrategias, discursos y formas de participación e intervención en el debate público (Sgró et al., 2017). Dicho de otro modo, el activismo conservador fue cambiando sus maneras de operar y, por ende, de buscar incidir en el debate sobre los asuntos comunes.

En esta dirección, el activismo conservador muestra renovadas facetas y una de ellas es su adaptación al contexto de expansión de “ecosistemas de medios conectivos” (Van Dijck, 2016). Retomando a Caletti (2007, p. 31) uno de los componentes del espacio de lo público es su tecnologicidad. Esto implica los soportes técnicos que cada sociedad se da para hacer visible el tratamiento de los problemas comunes. De allí que Internet forma parte de las mediaciones técnicas de esta publicidad. Este es uno de los soportes entre otros, pero interesa para este trabajo en tanto puntualizamos en las redes socio-digitales.

Es desde esta óptica que nos interesa abordar esta faceta poco explorada que denominamos ciberactivismo conservador. Esto es, buscamos delinear el uso de las redes socio-digitales por parte de los sectores que se oponen a las demandas de los movimientos feministas y por la diversidad sexual para abrir, a partir de esta exploración, lecturas analíticas que consideramos relevantes en pos de expandir una línea de investigación que requiere atención y profundización en especial en las sociedades democráticas actuales.

Activismo y redes socio-digitales

Desde la década de los noventas del siglo pasado, la aceleración y multiplicación de interfaces, plataformas digitales, dispositivos inteligentes, etc., se presentan como un fenómeno de gran escala cuya historia es relativamente reciente y su devenir es relativamente dinámico. Esto generó controversias académicas sobre la potencia o no de las redes socio-digitales (Van Dijck, 2016) en relación a lo democrático/la democratización (Guitián y Bárcena, 2016). Estas controversias (Páez y De la Peña, 2019) exceden los límites de este trabajo, aunque las mencionamos sucintamente en tanto resultan una necesidad clave si se consideran, por ejemplo, en vinculación con la posibilidad de reconocer y ampliar los derechos sexuales y reproductivos. En la actualidad es una dimensión central dado el contexto de expansión de “ecosistemas de medios conectivos” (Van Dijck, 2016) donde va tomando cuerpo la implicancia de los Big Data como instrumentos de control (Rovira, 2016) y otros fenómenos como el dataísmo (Silva, 2019) que demandan profundización crítica y multidisciplinar. Dicho esto, y en el marco de estas controversias lo cierto es que en pocos años se precipitó el traslado de una comunicación en red hacia formas de socialización encorsetadas por plataformas digitales y de una cultura participativa a una cultura de la conectividad (Van Dijck, 2016, p. 12).

Sin ignorar este fenómeno característico de las sociedades contemporáneas, en América Latina distintos estudios mostraron la mayor incidencia del uso de redes socio-digitales en relación con diferentes fenómenos como la desinformación y las noticias falsas principalmente en contextos de politización (Sierra y Sola-Morales, 2020) o el ciberactivismo en conexión con movilizaciones sociales (Benítez, 2019; Laudano, 2019; Méndez, 2019; Silva y Natansohn, 2019). Otros estudios abordaron las dimensiones que se entrecruzan, por ejemplo, entre la trayectoria del desarrollo de las tecnologías digitales y las movilizaciones sociales emancipadoras (Rovira, 2016).

Ahora bien, permanecen escasos los estudios que enfocan en el activismo conservador y la politización de la sexualidad en las plataformas digitales (López, 2020). En esta dirección, consideramos que este campo de estudios se encuentra en crecimiento en Latinoamérica.

Por ejemplo, se están produciendo estudios de casos en determinadas redes: la página en Facebook con mis hijos no te metas en Perú (Meneses, 2019), campañas en Facebook de movimientos provida/profamilia en Paraguay (Páez y De la Peña, 2019), debates sobre Derechos sexuales y reproductivos en Twitter bajo #niñasnomadres (Acosta y Lassi, 2019) o análisis de cuentas de usuarios y uso de distintos hashtag como #RelatoVerde utilizados en contra del aborto (Chaher et al., 2020) en Argentina. Otros estudios mostraron la utilización de memes en las redes reproduciendo estereotipos sexistas y promoviendo la violencia de género en México (García y Bailey, 2020). Así, desde enfoques diferentes se está poniendo el acento en el uso de los medios digitales por sectores que defienden y reproducen un orden sexual heteronormativo y patriarcal.

Pero persiste la necesidad de continuar y robustecer una línea de trabajos que aborde el ciberactivismo conservador en la politización de la sexualidad, incluso, para comprenderlo en combinación con otros fenómenos de las sociedades democráticas contemporáneas (Brown, 2020; Biroli, 2019; Fraser, 2020).

De hecho, vale mencionar brevemente que acontecimientos sociopolíticos recientes incitan a focalizar en los ecosistemas digitales donde se pone en juego esta combinación. En Latinoamérica, algunos estudios profundizaron la dimensión de la moral sexual en la campaña del bolsonarismo en elecciones presidenciales de Brasil (2018). Por ejemplo, se utilizó Facebook o WhatsApp para difundir noticias falsas sobre políticas estatales como Escuela sin Homofobia denunciando el adoctrinamiento de la niñez bajo la denominada ideología de género y en defensa de la familia heterosexual reproductiva (Arbuet y Cáceres, 2019).

Con todo, los entornos virtuales por sus características particulares plantean nuevos desafíos para la investigación social en general (Miskolci, 2011) y en particular, consideramos que conforman una instancia relevante para pensar tanto el ciberactivismo conservador como la trama que se instala para la réplica y activación de distintas acciones atravesadas por un componente común que las aglutina y que se (re)hace, (re)construye, (re)inventa en y por los espacios virtuales de conectividad.

Si los movimientos feministas avanzaron sobre los territorios digitales (Zafra, 2010) construyendo identidades ciberfeministas así como redes de trabajo virtual que agrupa demandas y debate a la vez que promueve la reapropiación y reinvención de las prácticas en los lugares situados (aún bajo la heterogeneidad tanto del propio movimiento feminista como de los modos que se activan en lo público) también en los sectores conservadores, existen redes de vinculación, trabajo y activismo en los entornos digitales.

Ciberactivismo conservador: trazando algunas dimensiones

Cuando la sexualidad ingresa como asunto de debate público, por ejemplo, con el ingreso de demandas por ampliación y reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, las movilizaciones en oposición adquieren mayor visibilidad en el espacio público. Por esta razón, para caracterizar el ciberactivismo conservador, se seleccionaron dos contextos relevantes sucedidos en Argentina: los debates por la Ley de Matrimonio Igualitario (2010) y por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (2018). Aunque separados por casi una década, ambos presentan singularidades (ver apartado metodológico) entre las que se encuentra el activismo en las redes socio-digitales como uno de los componentes importantes de ambos periodos.

Vale aclarar que esta separación temporal, sin duda, contiene diferencias propias de las condiciones de cada contexto. Sin embargo, al nivel que nos interesa, esto es, ciberactivismo conservador, estas condiciones si bien no son desplazadas no afectan las lecturas propuestas; de hecho, un desafío es pensarlas transversalmente con la brújula que adoptamos: pensar la mediación digital como uno de los lugares del decir/hacer público políticos (Caletti, 2006, 2007) y de las luchas por el sentido en nuestras sociedades contemporáneas (Fraser, 1997, 2020).

En lo que sigue presentamos algunas dimensiones que consideramos, permiten trazar líneas orientadoras sobre la praxis del ciberactivismo conservador. Se trata de tres dimensiones emergentes del análisis realizado que agrupan distintas operaciones estratégicas de la oposición en las redes-socio-digitales a partir de las cuales se proponen lecturas analíticas.

La primera dimensión se denomina ‘insistencias de sentido’. Esta dimensión implica la reafirmación de los sentidos centrales defendidos por la agenda de la oposición frente al debate sobre Derechos sexuales y reproductivos. En esta dirección, entonces, se trata de la familia y de la vida como sentidos que atraviesan las prácticas en los entornos digitales y que persisten como sentidos medulares del ciberactivismo conservador. A partir de estas insistencias centrales, en esta dimensión se proponen lecturas en torno a estrategias que implican la conformación de las redes socio-digitales como espacios de articulación y de identificación.

La segunda dimensión se denomina ‘contradiscursos’ e intenta captar distintas estrategias contestatarias, es decir, estrategias que implican implícita o explícitamente los argumentos esgrimidos por los movimientos feministas o los sectores que el ciberactivismo conservador construye como contrarios. En esta dirección se considera que la dimensión contradiscursiva está signada por lo que denominamos como mecanismos de respuesta, es decir, comprende la construcción del propio argumento en referencia al campo contrario.

La tercera dimensión se denomina ‘disputas por la captura de sentido’ que busca captar aquellas estrategias llevadas adelante por el ciberactivismo conservador en el marco de la configuración de antagonismos. En esta dirección, comprende distintas operaciones de apropiación y resignificación del sentido del otro, esto es, se capturan y reenmarcan los sentidos que los movimientos feministas vienen poniendo en circulación pública.

Vale recordar que estas dimensiones son analíticas por lo que sus fronteras no son rígidas y se solapan. Cada dimensión busca resaltar ciertas operaciones que la definen, pero esto no supone que sean excluyentes y que sus fronteras puedan trazarse de manera insoslayable. El objetivo es captar distintas estrategias del ciberactivismo conservador y proponer lecturas orientadas a fomentar la línea de estudios vinculada con los entornos digitales dentro del campo de problematizaciones del activismo conservador y la politización de la sexualidad en general.

Insistencias de sentido

Aunque mediante el uso de distintos tipos argumentativos (seculares, religiosos, científicos, etc.) los sentidos medulares que articulan la oposición son la vida definida desde la concepción hasta la muerte natural y la familia definida como conyugal, heterosexual y reproductiva. Estos dos significantes claramente se conectan con los debates por el matrimonio igualitario (familia) y el aborto (vida) en las movilizaciones conservadoras (gráficas 1 y 2).

En la gráfica 1, la fotografía de una familia representada por una pareja heterosexual y una bebé acompañada de “Una mujer y un hombre: mi origen. Una mamá y un papá, mi derecho”. En la gráfica 2, una mujer embarazada (sola) con el lema “Argentina unida, salvemos las dos vidas” (retomaremos esto más adelante). Ambas representaciones recuperan aquello que el activismo conservador defiende como sentidos medulares de su constitución (familia-vida) más allá de los sectores que lo integran (religiosos/no religiosos, por ejemplo). Asimismo, en las representaciones (fotografía y texto) aparece la idea de derechos del niño implícita o explícitamente (derecho a la vida del “niño por nacer”, derecho del niño a tener papá y mamá). Estas son insistencias que atraviesan las acciones y discursos de la movilización conservadora en general y encuentran su réplica en el ciberactivismo en momentos clave de debate sobre ampliación de los derechos sexuales y reproductivos.

Ahora bien, en esta dimensión también se busca puntualizar que las redes socio-digitales se conformaron como un espacio tanto de articulación coyuntural como de identificación. El primero hace referencia en particular a las distintas acciones que se organizaron en torno al rechazo a los proyectos legislativos; el segundo, a la construcción de símbolos identificatorios que operaron en el espacio público para visibilizar la posición defendida que, si bien se utilizaron en el contexto particular, lo superan en tanto se trata de un posicionamiento político.

Respecto al uso coyuntural de las plataformas digitales, un ejemplo claro son las marchas callejeras organizadas en distintas provincias argentinas para expresar el rechazo a las transformaciones legales. Las gráficas que se pusieron en circulación muestran los significantes defendidos y la acción de convocatoria que combina un activismo online-offline (gráficas 1 y 2). Por supuesto que como se trata de entornos digitales, las gráficas de convocatoria pueden variar al ser apropiadas por los usuarios y rearmadas para la difusión. Los ejemplos seleccionados devienen de dos páginas muy activas en cada contexto de debate parlamentario: Argentinos por los Chicos (AxC) y Unidad Provida (UP).

Interesa resaltar que las redes socio-digitales se utilizaron para la organización y difusión de convocatorias a las marchas callejeras, pero también como registro, esto es, como instancia de visibilización de la protesta (a través de videos que los participantes filmaron y compartieron). Difusión de las convocatorias y del registro de las acciones son prácticas que fueron privilegiadas por el ciberactivismo conservador en las coyunturas.

Matrimonio igualitario (2010)

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Página Facebook Argentinos por los Chicos (AxC) (www.facebook.com/argentinosporloschicos).

Gráfica 1

Interrupción voluntaria del embarazo (2018)

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Facebook Unidad provida (UP)(www.facebook.com/unidadprovida/).

Gráfica 2

En esta dimensión también interesa mostrar que las redes socio-digitales sirvieron de base para la construcción de elementos de identificación. Paulatinamente los sectores en oposición fueron adoptando un distintivo que fue utilizado para indicar la (propia) posición de los participantes en las redes. Es decir, para poner en la escena pública -en particular en las plataformas digitales- su (o)posición frente a los proyectos legislativos, pero al mismo tiempo su adhesión al orden sexual defendido (y todos los sentidos que éste supone). Se trata de una identificación individual y colectiva al mismo tiempo. Más aún, podría actuar como base para la solidificación de colectivos-otros alineados por los sentidos que defienden.

Las gráficas 3 y 4 muestran insignias utilizadas por los sectores en oposición al matrimonio igualitario y a la legalización/despenalización del aborto. Las denominamos insignias porque operan como identificadoras de pertenencia a un colectivo.

Insignia matrimonio igualitario (2010)

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Página Facebook AxC (www.facebook.com/argentinosporloschicos).

Gráfica 3

Insignia interrupción voluntaria del embarazo (2018)

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Página de Facebook UP (www.facebook.com/unidadprovida)

Gráfica 4

En las redes socio-digitales este colectivo se fue configurando por el uso de las insignias (los sentidos que representan) y no necesariamente por su conexión con alguna agrupación o entidad específica (como una organización provida/profamilia o Iglesias). Estas insignias buscaron interpelar el espacio público digital a partir de la promoción del cambio en las imágenes de perfil. Esta promoción es parte de las acciones llevadas adelante por el ciberactivismo conservador como estrategia para evidenciar las concepciones de familia y vida defendidas. Se trata de mostrar la adhesión al conjunto de sentidos que se desprenden de los pilares centrales: familia (color anaranjado) y vida (color celeste). Además, los colores seleccionados (anaranjado para el caso del matrimonio igualitario y celeste para el caso interrupción voluntaria del embarazo) se utilizaron como identificación en todas las prácticas realizadas en rechazo a los proyectos de ley (por ejemplo, en las marchas callejeras).

De este modo, se considera que los colores fueron los que actuaron políticamente aun cuando hay otros componentes en las insignias. Por ejemplo, el sentido de nacionalidad/patria está presente en los dos contextos y es parte de la insistencia de sentidos. En la insignia de interrupción voluntaria del embarazo (gráfica 4) esto es distinguible en el círculo que la rodea que aparenta una escarapela con la bandera argentina. Aunque la insignia del matrimonio igualitario (gráfica 3) no se presenta explícitamente, las banderas argentinas (en el activismo online-offline) fueron un elemento compartido por las marchas en oposición5 y conforman parte de aquello que se invoca como emoción, el sentimiento de comunidad unida en y por una causa. No es menor que en las insistencias de sentido aparezca la idea de ‘defensa’ de la familia/de la vida como operación de identificación del colectivo en el espacio público (retomaremos esto más adelante).

Contradiscursos

El ciberactivismo conservador también utiliza las plataformas digitales para la producción, por ejemplo, de gráficas de fácil circulación. Es decir, imágenes que contienen poco texto y se centran más en las figuras. Así, en esta dimensión interesa remarcar la construcción contradiscursiva a partir de la difusión de imágenes en las redes socio-digitales que operan como mecanismos de respuesta. Esta construcción hace referencia al campo contrario, es decir, retoma implícitamente o no, los argumentos a favor del matrimonio igualitario o interrupción voluntaria del embarazo (como los difundidos, por ejemplo, por los movimientos feministas y por la diversidad sexual) a partir de los cuales el ciberactivismo conservador construye respuestas y las inscribe en el espacio público.

En el debate sobre matrimonio igualitario, esta modalidad fue más utilizada vía posteos. En especial, fotografías o videos realizados por quienes asistieron a las marchas callejeras y luego subieron el registro en las páginas de Facebook. En esta dirección, una imagen que tuvo amplia circulación en los videos fue la de un dibujo con una tuerca y un tornillo acompañados con el texto “las cosas como deben ser” que se destacó en la marcha realizada en la ciudad de Córdoba (Sgró, 2012). Una representación que anuda distintos sentidos como la complementariedad de los sexos binarios, la corporalidad humana reducida a la genitalidad y la reproducción biológica como función. La naturaleza determina la única forma de matrimonio y en consecuencia de familia posible. El orden (sexual) natural fue un sentido privilegiado para la construcción contradiscursiva de la oposición (gráfica 5). Esto designa que la naturaleza inscribe la diferencia por lo que no puede igualarse el matrimonio en parejas del mismo o distinto sexo. Un contradiscurso por ejemplo al esgrimido por la Federación Argentina LGBT en el informe “Matrimonio para todos y todas. Ley de igualdad”.6 Esto es, frente a la noción de igualdad, el ciberativismo conservador construye contradiscursos subrayando que el matrimonio (por naturaleza) implica la unión de personas de distinto sexo.

Estrategias similares se observaron en el contexto interrupción voluntaria del embarazo unos años más tarde. En esta línea, vale una lectura conjetural sobre ambos momentos. En el contexto de debate parlamentario sobre interrupción voluntaria del embarazo a diferencia del de matrimonio igualitario, la circulación de contenidos en las plataformas digitales tuvo mayor aceleración e incluso agencia. Esto podría pensarse en relación con la agenda de los sectores conservadores. Por ejemplo, la página en Facebook Argentinos por los Chicos (www.facebook.com/argentinosporloschicos) fue creada en el año 2010, en paralelo al avance del proyecto de matrimonio igualitario en el Congreso Nacional. Otro de los sitios web que conglomeró argumentos y acciones ciberactivistas fue Familias Argentinas (www.familiasargentinas.org.ar) que en la actualidad no se encuentra activa. Así, se puede pensar que el ingreso del proyecto matrimonio igualitario precipitó la construcción de sitios en plataformas digitales para reforzar la incidencia en el debate mediante la difusión de prácticas online-offline.

En cambio, para el contexto de debate interrupción voluntaria del embarazo en Internet ya existían numerosos sitios dedicados a la defensa de la vida, lo que brindó una arquitectura en el entorno digital pre-existente (por poner un ejemplo, la página en Facebook Marcha de los escarpines)7 al que se sumaron otras nuevas. Asimismo, es necesario agregar que proyectos sobre interrupción voluntaria del embarazo venían presentándose hace años, pero no lograron avanzar en el Congreso. Para cerrar esta conjetura podríamos decir que la agenda conservadora en política sexual estaba más concentrada en impedir el aborto y más desprevenida en relación con el matrimonio igualitario.

Ahora bien, en esta dimensión interesa resaltar el uso de las plataformas digitales para la producción contradiscursiva. Es distinguible que en las redes socio-digitales se pusieron en circulación materiales que podemos denominar como mecanismos de respuesta. Esto es, contienen la voz del otro.

Frases como “Este es tu cuerpo” seguida de “Este no” circularon inscriptas en múltiples imágenes. Estas frases repetidas en las plataformas digitales conforman uno de los argumentos tradicionales en contra del aborto (“Abortar es matar”). Así, ciertos lemas popularizados por los feminismos -por ejemplo, “En mi cuerpo decido yo”-8 fueron tomados como insumo para el rediseño de imágenes simples orientadas a contrarrestar los argumentos esgrimidos a favor del aborto. Aun cuando variaron la figura de fondo, las inscripciones se mantuvieron. En la gráfica 6 aparece la inscripción “Tu cuerpo” señalando un torso de esqueleto humano seguida de “El cuerpo de otro” señalando un esqueleto sonriente en la zona del vientre (esta imagen de ejemplo fue 15 mil veces compartida) y es una entre otras.

Ahora bien, el mismo ejemplo muestra otra zona contradiscursiva que es de interés para esta dimensión. Las frases “No es religión” “Es anatomía” también circularon plasmadas en distintas imágenes, pero manteniendo la misma inscripción lingüística. Aquí, se vuelve aún más palpable lo que describimos como mecanismo de respuesta para la creación contradiscusiva. La frase “contesta” buscando inscribir la propia posición (contra el aborto) en un sentido más cercano a la biología desmontando sentidos vinculados con cosmovisiones religiosas. Este mecanismo de respuesta contradiscursivo retoma la voz del otro dando cuenta de cómo el ciberactivismo conservador percibe que es concebido por ese otro (en este caso, como religioso). El afirmar “No es religión” supone afirmar en paralelo el argumento contrario “es religión” y por ende, el ciberactivismo conservador responde a ese argumento a través de la difusión de imágenes en las redes socio-digitales.

Esta construcción contestataria configura un campo contradiscursivo más amplio al desligarse de las religiones como característica del activismo conservador en la política sexual contemporánea. Implícitamente promueve la articulación de un abanico diverso de identificaciones no limitadas a lo religioso, es decir, convoca a lo no religioso como parte del activismo en defensa de un orden y una moral sexual. Así, lo contradiscursivo opera en contextos particulares, pero los exceden en tanto se orienta al trazado de una disputa política nosotros/ellos en la que el nosotros se auto-define por lo que defiende (retomaremos esta línea en la dimensión siguiente).

El ciberactivismo conservador se da en gran escala dado que supera el ámbito nacional y muestra una articulación internacional principalmente por el uso de las plataformas digitales. El aspecto de internacionalización de este activismo es uno de los componentes que toma fuerza en los últimos años. Se trata de un abanico heterogéneo de actores y discursos que se alinean por los sentidos defendidos (en los casos analizados se traduce en el rechazo al reconocimiento de Derechos sexuales y reproductivos).

Matrimonio igualitario (2010)

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Imagen marcha callejera en defensa de la familia [captura de video] (www.youtube.com/watch?v=NkMWS29yP64)

Gráfica 5

Interrupción voluntaria del embarazo (2018)

2007-2678-vrcd-12-23-67-gf6.jpg

Imagen compartida en página de Facebook Nadie Menos (es-es.facebook.com/NadieMenos.org).

Gráfica 6

De hecho, el ciberactivismo conservador comenzó a formar espacios específicamente virtuales para generar acciones en las redes socio-digitales en nombre de la ciudadanía (es decir, un sujeto político identificado por la agenda que defiende en el campo de la sexualidad). Por ejemplo, la campaña Con mis hijos no te metas (González Vélez et al., 2018) se precipitó desde mediados de la década de los dos mil. Más allá de las marchas callejeras y otras prácticas realizadas por esta campaña, el foco de identificación está puesto en el hashtag #conmishijosnotemetas. En la página oficial de Facebook (www.facebook.com/ConMisHijosNoTeMetasOficial/), Twitter (twitter.com/cmhntm), en el sitio web (www.conmishijosnotemetas.pe), entre otros canales, el logo principal es el signo numeral integrado al nombre. Además, se presentan como “un colectivo civil formado por ciudadanos responsables que buscan un desarrollo sano y responsable para sus hijos” (www.facebook.com/ConMisHijosNoTeMetasOficial/about/). Es decir, apelan a la ciudadanía en general. Aunque originada en Perú a nivel de las plataformas digitales, se multiplicó en distintos países de Latinoamérica como Argentina (www.facebook.com/Con-Mis-Hijos-No-Te-Metas-Rca-Argentina-Oficial). Desde estos espacios se convocan acciones ciudadanas en la defensa de la vida y la familia y se difunden numerosos materiales contradiscursivos para reproducir y compartir en las redes socio-digitales.

Otro ejemplo de la internacionalización del ciberactivismo conservador en relación con la expansión de plataformas digitales es CitizenGo (www.citizengo.org). Esta plataforma se presenta exclusivamente para la realización de acciones online en defensa de la familia, la vida y la libertad. Para ello, utiliza peticiones: por un lado, promueve la firma de peticiones activas y por otro brinda la posibilidad de iniciar una petición. Estas se dirigen a autoridades o entidades nacionales o internacionales para que los valores “sean los principios con los que se toman las decisiones” (www.citizengo.org/es-lat/conocenos). Se podría decir que promueve una especie de participación ciudadana para incidir en la vida pública utilizando las plataformas digitales como herramientas. Vale decir que aun cuando convoca a la ciudadanía en general, el ideario de la Fundación CitizenGo se alinea explícitamente a una “concepción cristiana” (www.citizengo.org/es-lat/ideario-fundacion-citizengo).

Aunque el aspecto de internacionalización del ciberactivismo conservador parezca discorde con la dimensión contradiscursiva, en realidad, se considera relevante porque estas plataformas digitales operan interpelando a una ciudadanía global aunada por las mismas causas y para ello se establecen como sitios en Internet fijos (permanentes) para la circulación de contradiscursos utilizables por el ciberactivismo conservador.

Todo lo dicho permite distinguir que las plataformas digitales habilitan un territorio en el que operan un conjunto de contradiscursos atravesados por la tensión religioso, no religioso y político. Entidades diversas incentivan la utilización de medios tecnológicos y ponen a disposición del público en Internet herramientas para incidir en los debates públicos (retomaremos esto en el cierre de las dimensiones).

Para finalizar la dimensión contradiscursiva decimos que, por un lado, se está dando una proliferación de plataformas digitales que sirven como soportes para la circulación de contradiscursos bajo la afirmación de lo religioso y lo no religioso como identificación pública. Por otro lado, estas plataformas incentivan el ciberactivismo alineadas por una política explícita: orden moral/sexual basado en los sentidos de vida y familia defendidos.

Disputas por la captura del sentido

En esta dimensión denominamos disputas por la captura de sentido a las operaciones estratégicas que evidencian con mayor tenor la configuración de antagonismos. Se trata de remarcar los sentidos que los sectores a favor del matrimonio igualitario o interrupción voluntaria del embarazo ponen en circulación en la escena pública. A diferencia de la dimensión anterior signada por lo contradiscursivo como mecanismos de respuesta, en esta dimensión se busca mostrar una de las estrategias del ciberactivismo conservador signada por la construcción antagonista.

En el contexto de debate interrupción voluntaria del embarazo éstas se volvieron evidentes, es decir, la oposición buscó redefinir los sentidos que los movimientos feministas vienen poniendo en circulación pública desde hace décadas. Vale recordar que algunos sitios web en rechazo al aborto ostentan cierta trayectoria (incluso originados mucho antes del 2018) que fueron utilizados como infraestructuras, es decir, fueron capitalizados por el ciberactivismo conservador. Además, en el propio contexto de debate se sumaron nuevos sitios conformando así, un amplio espectro de espacios digitales utilizados para generar materiales orientados a la circulación en las redes socio-digitales. Dicho de otro modo, las estrategias de captura del sentido se materializaron en diferentes productos (gráficos, audiovisuales, etc.) que fueron puestos en circulación en las plataformas digitales.

Sin duda, un ejemplo es el diseño del pañuelo provida en analogía con el tradicional pañuelo verde de los feminismos. El pañuelo verde es utilizado9 por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (CNDALSG) un colectivo cuya práctica política sostenida, logró el ingreso del proyecto interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso (Gutiérrez, 2018). Así, el pañuelo verde es un símbolo por su color y por el lema: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” (gráfica 7). Lema que anuda una multiplicidad de sentidos y su traducción en derechos que, además, actúa como cántico en las sucesivas marchas (por ejemplo, en el día por la legalización/despenalización del aborto en Latinoamérica y el Caribe).

Dicho esto, brevemente, interesa señalar en esta dimensión que en 2018 la oposición adoptó el mismo objeto al que le puso su color y lema de identificación. El pañuelo celeste provida (gráfica 8) fue utilizado en distintas prácticas para marcar el posicionamiento público político. Si bien el uso del pañuelo celeste está más conectado con acciones offline, las redes socio-digitales fueron utilizadas por el ciberactivismo conservador para difundir y promover este uso. Así, dónde conseguir los pañuelos10 o cómo fabricarlos de manera casera fueron posteos recurrentes en las plataformas digitales para incentivar su uso en distintas acciones como las marchas, las exposiciones en el Congreso, colgados de bolsos, etcétera.

Con el uso del pañuelo identificatorio la oposición buscó visibilizarse en un nosotros frente a un ellos. Esta primera observación ya señala el trazado de un campo de disputas políticas celestes versus verdes (así fue captado por algunos medios de comunicación)11 pero interesa agregar una lectura sobre el cambio de color y lema.

Antes de 2018, los sectores contrarios al aborto utilizaban mayoritariamente el color rojo, en específico, el ícono de una mano roja con el lema “Yo voto por la vida”. En 2018 aparece el pañuelo celeste con el lema “Salvemos las dos vidas”. Esto es significativo si pensamos en términos de estrategias del ciberactivismo conservador y en la captura del sentido como parte de estas estrategias. Sin más, el lema se desplaza de una definición de vida en singular “Yo voto por la vida” (hace referencia al “niño por nacer”) a otra que une “dos vidas” (“niño por nacer” y “madre”).

Así, la construcción de un pañuelo propio que condensa nuevo color de identificación y lema se basa en lo ya existente en el campo que construyen como antagonista (ellos). Pero muestra una construcción más compleja porque el campo de disputas comienza a trazarse vía la construcción implícita: nosotros por toda vida/ellos por la muerte. Asociar el ellos con la muerte y el nosotros con la vida no es novedoso, pero sí la forma en que el activismo transformó sus estrategias para capturar el sentido e incorporarlo en su propia definición (vida en singular hacia vida en plural). Estos cambios podrían generar nuevas condiciones para ganar adhesiones, ampliar audiencias y conformar un frente más amplio.

Interrupción voluntaria del embarazo (2018)

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pañuelo verde [Fotografía] Página Facebook CNDALSG (www.facebook.com/CampAbortoLegal).

Gráfica 7

Interrupción voluntaria del embarazo (2018)

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pañuelo celeste [Fotografía] Página Facebook Provida Argentina (www.facebook.com/argentinaesprovida).

Gráfica 8:

Las estrategias de captura de sentido en la construcción antagonista se pueden identificar claramente con una de las tantas imágenes que circularon por las redes socio-digitales de oposición. Se trata de una inscripción que redefine el lema histórico de la CNDALSG (gráfica 9). Se intentó capturar el sentido redireccionándolo a la moral sexual que articula al ciberactivismo conservador: “educación sexual para prevenir, contención para no abortar, adopción para vivir” (gráfica 10). Esta resignificación materializada en una imagen (viñeta) sintetiza lo que se busca captar en esta dimensión. La inscripción vía la apropiación de los lemas define al oponente, el ellos. La “destrucción” de la familia y de la vida aparecen como marcas del otro y las redes socio-digitales sirvieron de soporte y articulación para la construcción antagonista.

El activismo conservador se actualiza, genera condiciones que alientan escenarios en los que no sólo un cambio en la regulación legal pone en peligro lo social sino cualquier demanda o transformación relacionada con la dislocación sexualidad/ reproducción biológica. Las plataformas digitales que proliferan en torno a esta agenda muestran una nueva faceta de estos sectores y demandan profundización dado que -aún en crecimiento- el ciberactivismo conservador podría estar sentando las bases para una identidad propia.

Lema

2007-2678-vrcd-12-23-67-gf9.jpg

Página web- CDALSG [imagen] (www.abortolegal.com.ar).

Gráfica 9

Lema

2007-2678-vrcd-12-23-67-gf10.jpg

Página Facebook- Salvemos las dos vidas [imagen] (www.facebook.com/Salvemos-las-2-Vidas-254357998643994).

Gráfica 10

En definitiva, se considera que los entornos digitales brindan singularidades que pueden leerse desde esa propia especificidad, es decir, no necesariamente conectadas, por ejemplo, con las organizaciones que podrían estar detrás. Con esta lectura no pretendemos difuminar la existencia de aquello que podría estar detrás de las plataformas digitales. El abordaje realizado no lo permite y tampoco es el propósito del trabajo. Sí pretende mostrar que los sectores conservadores también tienen su faceta ciberactivista y esta debería comprenderse desde su propia diferenciación. El activismo conservador ingresa a las plataformas digitales y las características propias de los ecosistemas digitales impregnan las dinámicas que va adquiriendo. Por eso, lecturas bajo el paraguas de ONG provida-profamilia por ejemplo podrían invisibilizar parte del fenómeno. Más bien, es necesario explorar la constitución del ciberactivismo conservador en sus propios términos. Sin duda, como se mencionó, esta es una línea requiere profundización.

Líneas de cierre

Propusimos tres dimensiones que consideramos permiten caracterizar una de las facetas renovadas del activismo conservador en la politización de la sexualidad. Las denominamos ‘insistencias de sentido’, ‘contradiscursos’ y ‘disputas por la captura del sentido’. Estas pueden entenderse como estrategias del ciberactivismo conservador en las redes socio-digitales. Para este cierre, planteamos dos líneas que recuperan y complementan las dimensiones estudiadas con el propósito de abrir nuevas.

Mencionamos que en los avances de los movimientos feministas y por la diversidad sexual también es importante analizar la resistencia. Planteamos que los sentidos que articulan el activismo conservador en el espacio público no son nuevos (familia-vida), pero que presenta facetas renovadas en las formas de ingresar e incidir en el debate público. En esta dirección, una de esas facetas es su presencia y articulación en Internet.

Este trabajo puntualiza algunas de las estrategias esgrimidas por el ciberactivismo conservador tomando como base dos debates concretos en Argentina. Pero, en paralelo, consideramos que habilitan lecturas que los exceden. Una primera línea está conectada con el ciberactivismo en sí, esto es, el uso de las redes socio-digitales y las distintas plataformas para difundir una posición en el debate público y buscar incidir en el devenir de los asuntos comunes. Otra línea, está más conectada con procesos de identificación que se dinamizan en las mismas plataformas. El entorno digital tiene la potencia para desdibujar determinadas identidades y conjugarlas en torno a una causa común (o agenda). No se trata solo de visibilizar una posición sino también de germinar espacios colectivos. Ambas líneas se entrelazan y no pueden pensarse por separado.

Vemos que aún el ciberactivismo conservador no se termina de conformar como una entidad en sí. Las prácticas activistas en las redes socio-digitales mantienen la vinculación activismo online-offline. Sin embargo, hay una parte que se desprende y comienza a forjarse en el activismo online y esta es la que buscamos captar con la denominación de ciberactivismo conservador. En esta dirección, las plataformas digitales operan como territorio y aparece otra veta relacionada con la internacionalización del activismo. Ya no se trata sólo de organizaciones civiles identificables como provida/profamilia o jerarquías católicas y sectores de iglesias evangélicas. Más bien las plataformas digitales conglomeran un arco heterogéneo de actores-navegantes (religiosos y no religiosos) unidos por lo que defienden, por la definición del nosotros frente al ellos. Ese nosotros en los entornos digitales se construye por la heterogeneidad en particular bajo la identificación de redes de ciudadanos. Esta ciudadanía se esgrime en la defensa de un orden simbólico moral basado en la sexualidad reproductiva y podría pensarse como la articulación de una fuerza política que busca incidir en los asuntos comunes en y desde el entorno digital. Inscriben un sujeto-ciudadano definido por la defensa de la vida y la familia y por la acción sostenida mucho más allá de las coyunturas.

Claramente, en momentos donde los derechos sexuales y reproductivos ingresan a las agendas parlamentarias adquieren más resonancia y visibilidad, pero el punto es que no se limitarían a esos contextos. Ahora bien, no estamos sosteniendo que las plataformas digitales sean en sí mismas instancias de politización, estamos diciendo que son una entre otras instancias de articulación que pueden traducirse o no en acciones políticas concretas. Lo que sí consideramos es que el activismo conservador está produciendo su renovada faceta en Internet con tintes de ciberactivismo. Por esto, es necesario profundizar esta característica, principalmente, porque implica un aspecto más proactivo: no se limitan a un acontecimiento coyuntural (como el debate por los derechos sexuales y reproductivos en un país) ni se visibilizan solo cuando esto sucede. Las plataformas digitales y su uso por parte del ciberactivismo conservador en el campo de la sexualidad es un aspecto que podría estar girando hacia una dinámica propia. Una dinámica que atrae a quienes se alinean en la defensa de un orden heteronormativo patriarcal y desde allí se organiza para incidir en el juego democrático.

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Zafra, R. (2010). X0y1#ensayos sobre género y ciberespacio. Briseño.

R. Zafra 2010X0y1#ensayos sobre género y ciberespacioBriseño

Notas

[1] Quisiera agradecer las sugerencias de revisión realizadas por el arbitraje externo.

[2] Este campo de estudios sobre ciberfaminismo, hackferminismo (etc.) es robusto (Boix, 2002; Zafra, 2010; Silva y Natansohn, 2019, entre otros). Por los objetivos de este trabajo no nos detenemos en este punto, aunque consideramos ineludible su mención. De hecho, tampoco consideramos —al menos por el momento— poner en equivalencia el ciberfeminismo con el ciberactivismo que abordamos acá.

[3] La planificación de la participación de la sociedad civil fue distinta en los contextos, pero esto no es relevante para el diseño metodológico.

[4] Entre junio y julio de 2010 se realizaron reuniones en las provincias de Córdoba, Catamarca, Jujuy, Salta, Tucumán, San Juan, Chaco, Corrientes y Mendoza y en Capital Federal.

[5] En este video compartido en AxC se puede ver una compilación de imágenes de la marcha realizada en Córdoba para sostener esta afirmación: “marcha a favor de la familia con mamá y papá” (5 de julio de 2010) [video] (www.youtube.com/watch?v=NkMWS29yP64).

[6] Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans. (2010). “Matrimonio para todas y todos. Ley de igualdad [documento] (www.falgbt.org/matrimonio/matrimonio-igualitario-aportes-para-el-debate).

[7] Esta marcha se realiza mensualmente en Capital Federal desde el año 2006 convocada por Familias del mundo unidas por la paz (FAMPAZ) (www.fampaz.com.ar/marcha_escarpines.html).

[8] La frase no implica una cuestión simple, al contrario, presenta un complejo debate en las teorías feministas. Pero la utilizamos para ilustrar el contradiscurso porque es tomada de esa manera por la oposición. Existen numerosos trabajos que desarrollan las tensiones sobre la propiedad-cuerpo desde los feminismos. Por ejemplo, Penchansky (2021).

[9] Tarducci (2018) menciona que los pañuelos verdes se vieron por primera vez en la marcha de cierre del Encuentro Nacional de Mujeres en 2003.

[10] Actualmente, una página comercializa estos productos: “Tienda Provida” (www.tiendaprovida.com.ar).

[11] Ejemplo: Diario Clarín (7 de junio de 2018) “Pañuelos verdes vs. celestes, la grieta del Gobierno por el aborto legal” (www.clarin.com/sociedad/panuelos-verdes-vs-celestes-grieta-divide-gobierno-aborto-legal_0_SJymdJvxQ.html).


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ISSN: 2007-2678

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