CONVOCATORIA VOL. 20, Núm. 33: Apropiaciones disruptivas de la inteligencia artificial: mediaciones, resistencias y praxis situadas
2026-09-11
La discusión académica sobre inteligencia artificial suele concentrarse en sus capacidades técnicas, sus aplicaciones y los riesgos derivados de su incorporación en distintos ámbitos sociales. Dentro de estas aproximaciones, las personas, comunidades, instituciones y gobiernos aparecen principalmente como usuarias que adoptan, rechazan o se adaptan a sistemas desarrollados por grandes corporaciones tecnológicas. Esta lectura, aunque legítima, resulta insuficiente para comprender las mediaciones, negociaciones y resistencias que se producen cuando dichas tecnologías ingresan en contextos concretos.
La apropiación no sólo es acceso, dominio operativo, o uso frecuente de una herramienta. Desde los estudios latinoamericanos de la comunicación, Martín-Barbero (1987) propuso situar la mirada de los medios hacia las mediaciones, es decir, hacia las prácticas culturales y relaciones sociales desde las cuales las tecnologías adquieren sentido.
En una dirección cercana, Crovi (2015) entiende la apropiación como un proceso que supone aprendizaje, integración significativa en la vida cotidiana y capacidad de creación. Entre el diseño de un sistema y sus usos sociales no existe, por tanto, una relación lineal: intervienen saberes preexistentes, culturas técnicas, condiciones materiales, experiencias, afectos y relaciones de poder.
Esta perspectiva permite reconocer que las personas no reproducen necesariamente los usos prescritos por quienes diseñan las tecnologías. Los sujetos desarrollan tácticas dentro de estructuras que no controlan, mediante operaciones de selección, combinación, desplazamiento y desvío. Sin embargo, estas prácticas no deben entenderse como actos automáticamente emancipadores. Las posibilidades de intervención se encuentran condicionadas por las arquitecturas técnicas, las formas de propiedad y las relaciones sociales inscritas en los dispositivos. Como plantea Feenberg (2012), la tecnología no constituye un campo neutral ni completamente cerrado, sino un espacio atravesado por decisiones políticas que también puede ser objeto de disputa.
A partir de esta discusión, el dosier propone la categoría de apropiaciones disruptivas (Lugo, 2026) para analizar procesos individuales, colectivos y gubernamentales que introducen rupturas en los usos, sentidos, reglas o relaciones de poder asociados con la inteligencia artificial. Lo disruptivo no se utiliza aquí en el sentido empresarial de innovación, novedad o sustitución tecnológica. Tampoco describe cualquier uso creativo de una herramienta. Se refiere a intervenciones críticas, tecnopolíticas y situadas que resignifican las tecnologías, desvían parcialmente sus finalidades, examinan sus resultados, cuestionan sus condiciones de funcionamiento o construyen capacidades para actuar sobre ellas.
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